Samba en el frío

El Ellis Park es una refrigeradora gigante. Tanto que deberían, por una noche, cambiarle el nombre: el Glaciar Park. No estaría mal para el día más frío del Mundial. Sin embargo, a ellos y ellas no parece importarle el termómetro ni la sensación térmica. Ellos y ellas son los miles de hinchas brasileños que convirtieron al estadio de Johannesburgo en un mini-Maracaná. Y se despiden a lo canarinho: bailando samba. El estadio se transforma entonces en un sambódromo improvisado, pero con un clima que roza el otro extremo que el de Río de Janeiro.


Uno, dos, tres grados bajo cero. La temperatura oficial marca el descenso paulatino y sin pausa de la temperatura. Pero en las tribunas no quieren hacerle caso al frío. Y los brasileños lo calman con lo que mejor hacen, además de jugar al fútbol: bailar, bailar y bailar…



Frío, frío, frrrrríooo



Era el primer mundial que se jugaba en invierno después del de Argentina 78. Todos los que vinieron después, se hicieron con el agradable verano del sol y las mangas cortas. Hasta ayer, el frío se llevaba bien y se combatía con un simple sweter. Pero ayer, la estación del frío se hizo sentir en toda su dimensión. Desde la mañana, se intuía que iba a ser un día duro y de helada temperatura. Había que prepararse bien para el partido de la noche…

Equipamiento base: dos pares de medias, zapatillas de cuero, un pans debajo del jeans, dos camisetas, un camisa, un sweter, una chumpa, otra más. Gorro y bufanda, infaltables. No alcanza. Confirmado: ni caminando por el Glaciar Perito Moreno se siente tanto el frío.

Habrá que imitar a los brasileños, entonces. Y bailar, bailar y bailar…
16 jun 2010

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