Sí a las vuvuzelas


En los últimos días se ha montado una campaña, vaya a saber uno quién la comenzó, en contra de las vuvuzelas. Y se llegó a pedir su prohibición, tanto que el tema lo está estudiando la FIFA. Una locura.


Decirle que no a las vuvuzelas es como pedirle a los hinchas ingleses que no canten; o a los holandeses, que no se vistan de naranja. O a los aficionados argentinos que no tiren papelitos. O a los brasileños, que no bailen samba. En síntesis, se perdería el folklore de un elemento vital para la hinchada de los Bafana Bafana y que ya es imprescindible en el Mundial de Sudáfrica.

Ridículo sonó en la sala de prensa los comentarios de narradores televisivos sobre la molestia que les ocasiona a su trabajo. O de los periodistas que se ponen sus tapones para evitar escucharlas como si no estuvieran en un estadio. Esto es fútbol, señores, no un teatro.

¿Qué su sonido es a veces infernal? Es cierto. ¿Qué los sudafricanos son incansables con la trompeta? También. ¿Qué en cierto momento puede resultar molestas? También, aceptado. Pero las vuvuzelas se han convertido en el alma de este mundial. Y prohibirlas sería el peor de los pecados.
16 jun 2010

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