Esta vez sí, Holanda. El partido decisivo, el que todos quieren jugar, ya tiene un color: naranja. El equipo que prometía grandes Mundiales y sumaba fuertes decepciones desde hacía 32 años, vuelve a una final del mundo. Como en el 74, como en el 78. La Mecánica de ganar, sigue imparable en Sudáfrica 2010. Y dejando en el camino a rivales a fuerza de triunfos, sin siquiera jugar un tiempo extra. El domingo puede ganar el primer título de su historia contra Alemania o España. Al final, la supuesta “Copa de Sudamérica” tendrá campeón europeo, por primera vez fuera de su continente.
Para Uruguay sólo resta una cosa: aplaudir de pie a estos guerreros disfrazados de jugadores. Así de simple, así de contundente. La Celeste fue garra charrúa, como siempre, pero también fue juego colectivo, orden y fútbol criterioso. Y, vale mencionarlo, tuvo mala fortuna. El fútbol suele deparar estas paradojas: cuando mejor estaba jugando y controlando a Holanda, llegó el gol casi fortuito de Sneijder. Y adiós a los sueños a pesar de la maravillosa reacción de los minutos finales.
Al contrario de lo esperado, fue Uruguay el que manejó la pelota en el comienzo. Claro, no era lo más lógico porque su mediocampo estaba lleno de números “5” y, en principio, se temía una distancia grande con los de arriba, Cavani y Forlán. Nada de eso sucedió. La idea de poner todos volantes de marca para pelearle el sector a los holandeses le salió bien al Maesto Tabárez. Del otro lado, sorprendidos, Robben, Kuyt, Sneijder y compañía.
Entre la Holanda que insinuaba y no concretaba, la pelea en el centro del campo y los desaciertos del línea uzbeko Kocharov (cobró mal tres posiciones adelantadas a Uruguay en menos de 10 minutos; si no es récord pega en el palo), se fueron los primeros momentos sin mayores sobresaltos.
Un párrafo aparte merece Van Persie, el 9 holandés que no sólo no hizo goles en este Mundial, sino que también estorbó a sus compañeros. Como en ese remate de Sneijder que iba directo al arco y él se interpuso en la trayectoria…
Todo fue mediocre, hasta que Gio Van Bronckhorst hizo honor a su gran remate de larga distancia. Si es cierto que este Mundial marcará su despedida, entonces ese fue su gol soñado. El capitán naranja le pegó cruzado desde 30 metros y coló la Jabulani en el palo derecho de Muslera, que a pesar de haber hecho todo bien, no pudo evitar el tanto. Las pantallas del estadio se hicieron un festín con el remate y el festejo del príncipe William y Máxima en las tribunas.
Acusó el golpe Uruguay y también el nerviosismo. Martín Cáceres ensayó una potente chilena justo al pómulo de De Zeeuw. El estadio se estremeció. En realidad, pareció más grave de lo que fue y el volante holandés siguió jugando.
Forlanazo e ilusión
De a poco arrimaron los sudamericanos y empezaron a complicar a Stekelenburg, el portero que desde el minuto 30 empezó a ver todo celeste. Primero fue una escapada de Cavani por la derecha, después con un tiro de Álvaro Pereira y luego un cabezazo de Forlán.
Tenía que llegar y llegó... El gol fue un Forlanazo desde 25 metros. El delantero del Atlético Madrid marcó su cuarto gol en el torneo con un enganche de derecha y un fenomenal diparo de zurda que se le coló al estático Stekelenburg. A festejarlo con todos, y en especial con Lodeiro, que saltó en muletas desde el banco.
Con el ingreso de Van der Saar en el segundo tiempo, el técnico holandés Van Marwijck buscó imprimirle una cuota más de fútbol a su mediocampo. Aunque al principio no le resultó porque Uruguay se adueñó de la mitad de la cancha y sorprendió a más de un hincha. Y Gio, además de hacerlos, también los salvó. Con un cabezazo desvió el remate que iba directo al gol, con Stekelenburg ya vencido. Forlán estuvo a punto de convertir otro gol de larga distancia, esta vez de tiro libre, pero el portero le adivinó la intención.
Dominaba Uruguay pero convirtió Holanda. El fútbol suele ser, a veces, así de cruel. Los naranjas se vieron favorecidos por la suerte y el línea Kocharov: Sneijder le pegó justo, la pelota pasó a un centímetro de Van Persie, adelantado, y confundió a Muslera. Fue gol, debió haber sido anulado.
Holanda lo aprovechó. Sabe cuando pegar. En medio de la confusión celeste, enseguida llegó el tercero con una impecable jugada colectiva, centro de Kuyt y brillante definición de cabeza de Robben. Volvió a dejar una certeza: en este equipo hacen todos goles… menos su número 9.
A partir de allí, los naranjas mostraron su mejor cara: la del toque la de la rotación, la de la pelota a ras de piso. Pero el juego no estaba cerrado. Enfrente estaba Uruguay. Y se le fue encima para cerrar la semifinal con mayor decoro.
Así, llegó el gol de Maxi Pereira y los 3 millones de uruguayos fueron por la hazaña. Regalaron tres, cuatro minutos de emoción pura, adrenalina al máximo. Y arrinconaron al rival en su área. El milagro no llegó, no alcanzó tanto sacrificio. Holanda es finalista por méritos propios y capacidad indiscutible. Pero quedó dicho: esta celeste, orgullo latinoamericano, es para aplaudir. Y de pie. Como lo hace todo el estadio.
7 jul 2010
La vida es "Orange"
No hay hincha holandés que no se disfrace. Vale todo, con la única condición que el color sea naranja. Desde las pelucas gigantes hasta los simpáticos mamelucos. Desde las chicas que aparecen vestidas de azafatas hasta las que hacen las veces de campesinas. Aparecen los Cuatro Fantásticos y también Caperucita Roja. Los personajes de historietas son los preferidos para las fotos. Máscaras, caretas, antifaces, sombreros… La vida color “orange”.
Los únicos hinchas holandeses que no están de naranja son el Príncipe William y su esposa Máxima. No dejan el protocolo ni en una semifinal del Mundial. Son la excepción que confirma la regla.
Algunos aficionados aparecen también con la bandera de Ghana. Y hasta con fotos de Luis Suárez pintado de satanás. La inscripción reza: “Devil’s hand”, que significa justamente “La mano del diablo”. La obvia referencia es al penal cometido por el delantero en el último minuto ante los ghaneses y que le dio la clasificación a los uruguayos a la semifinal.
Del otro lado se escucha el “Soy Celeste” más fuerte. Si, se oye más en el estadio Green Point que las vuvuzelas. Y que los holandeses, que son amplia mayoría. Eso es todo un síntoma de todo lo que cantan esos uruguayos, menos en número, pero más en corazón y aliento a sus jugadores. También hay otro canto que se escucha y es pura ilusión: “Volveremos, volveremos; volveremos otra vez; volveremos a ser campeones; como la primera vez”. No se pudo, valió el esfuerzo.
Pero los hinchas holandeses siguen en la suya: la felicidad llega al punto máximo entre el minuto 70’ y 73’. Claro son los dos goles del equipo que ya festeja otra final mundialista. Y todo es locura, no hay espacio para la razón. Tanto que ni se enteran del vendaval celeste del final. Para ellos, no hay otra explicación: la vida es naranja.
Los únicos hinchas holandeses que no están de naranja son el Príncipe William y su esposa Máxima. No dejan el protocolo ni en una semifinal del Mundial. Son la excepción que confirma la regla.
Algunos aficionados aparecen también con la bandera de Ghana. Y hasta con fotos de Luis Suárez pintado de satanás. La inscripción reza: “Devil’s hand”, que significa justamente “La mano del diablo”. La obvia referencia es al penal cometido por el delantero en el último minuto ante los ghaneses y que le dio la clasificación a los uruguayos a la semifinal.
Del otro lado se escucha el “Soy Celeste” más fuerte. Si, se oye más en el estadio Green Point que las vuvuzelas. Y que los holandeses, que son amplia mayoría. Eso es todo un síntoma de todo lo que cantan esos uruguayos, menos en número, pero más en corazón y aliento a sus jugadores. También hay otro canto que se escucha y es pura ilusión: “Volveremos, volveremos; volveremos otra vez; volveremos a ser campeones; como la primera vez”. No se pudo, valió el esfuerzo.
Pero los hinchas holandeses siguen en la suya: la felicidad llega al punto máximo entre el minuto 70’ y 73’. Claro son los dos goles del equipo que ya festeja otra final mundialista. Y todo es locura, no hay espacio para la razón. Tanto que ni se enteran del vendaval celeste del final. Para ellos, no hay otra explicación: la vida es naranja.
Cuidado: monos mabuinos
Los monos mabuinos están al acecho. Ahí al borde de la ruta en las afueras de Ciudad del Cabo. Y cuando se detiene la marcha del carro para poder verlos, es cuando ellos aprovechan la ocasión. No perdonan un solo descuido.
Una rara habilidad los identifica. Parecen inofensivos, pero cuando alguien se baja del auto para verlos e intentar fotografiarlos, aprovechan. Imposible que no se metan dentro del auto si no se olvida la puerta abierta o la ventanilla baja. Y si se cierra sin traba, ya aprendieron a abrir las puertas. Increíble pero real.
Se pueden subir al carro y allí comen lo que encuentran. Si hay comida, se la llevarán. Si hay galletas o frutas, no perdonarán. Y si no hay, se dedicarán a inspeccionar el tapizado y hasta pueden ser agresivos. También se han llevado varios bolsos y hubo hasta denuncias de robos de documentos y pasaportes.
Las fotos salen bien, pero son pocas. Gana el apuro por cerrar el carro. Por una vez, les ganaron a los monos mabuinos. Pero cuidado, ya están esperando su próxima víctima…
Una rara habilidad los identifica. Parecen inofensivos, pero cuando alguien se baja del auto para verlos e intentar fotografiarlos, aprovechan. Imposible que no se metan dentro del auto si no se olvida la puerta abierta o la ventanilla baja. Y si se cierra sin traba, ya aprendieron a abrir las puertas. Increíble pero real.
Se pueden subir al carro y allí comen lo que encuentran. Si hay comida, se la llevarán. Si hay galletas o frutas, no perdonarán. Y si no hay, se dedicarán a inspeccionar el tapizado y hasta pueden ser agresivos. También se han llevado varios bolsos y hubo hasta denuncias de robos de documentos y pasaportes.
Las fotos salen bien, pero son pocas. Gana el apuro por cerrar el carro. Por una vez, les ganaron a los monos mabuinos. Pero cuidado, ya están esperando su próxima víctima…
Holanda, primer finalista
Con un victoria por 3-2 ante el dignísimo Uruguay, Holanda se metió en su tercera final mundialista de la historia. Espera por Alemania o España.
6 jul 2010
Video: periodista de Clarín analiza la eliminación argentina
Waldemar Iglesias, periodista del diario argentino Clarín, explica la eliminación albiceleste en el Mundial. De fondo, Ciudad del Cabo.
¿Cocodrilo o avestruz?
La cena, consensuada con colegas chilenos, españoles e italianos, será la esperada: la comida típica del país anfitrión del mundial. El día tardó más de lo querido, por trabajo y traslados, pero al fin llegó. Entonces, Mamá África, tradicional restaurante de Ciudad del Cabo, es el lugar elegido para disfrutar de lo que se supone, será el mejor plato del Mundial.
Empezamos con suerte, la camarera que atiende se llama Nadia y es argentina. O sea, conoce bien los gustos latinoamericanos. Y sorprende con su recomendación: cocodrilo. Dice que su carne es sabrosa, parecida al pollo pero más consistente. Pide que nos animemos. No nos convence.
El segundo plato que recomienda es el avestruz. Y dice que es parecida al asado, típico plato gaucho reconocido en el mundo. Parece la mejor opción, más si se lo acompaña con el famoso vino sudafricano. Nos convence.
Hay que reconocerlo: fue una agradable sorpresa al paladar para una cena larga y amena. La elección pareció la adecuada… hasta el otro día. En un parque nacional llamado Cabo de Buena Esperanza, nos cruzamos con varios animales, entre ellos, las avestruces. Todas ellas, confiadas, simpáticas y amigables. Y uno empieza a digerir un ridículo sentimiento de culpa. Y se convence: debería haber cenado cocodrilo.
Un maestro enojado
Sorprendió el Maestro Tabárez en la conferencia de prensa del día previo a la semifinal. El técnico uruguayo arrancó nervioso y apuntó a los periodistas de su país: “tengo el equipo pero no voy a darlo porque hay periodistas que juegan a ser corresponsales de guerra y se infiltran como espías en entrenamientos a puertas cerradas. No respetaron las reglas del juego así que pregúntenle a ellos por el equipo”. El sorpresivo enojo (no es común verlo a Tabárez así) tenía que ver con la presencia de los medios uruguayos en prácticas no permitidas a la prensa, donde se conoció públicamente el posible esquema para enfrentar a Holanda.DOS FRASES
“En partidos de la primera fase, usé a Uruguay como ejemplo. Ellos juegan con mucha pasión”
Bert van Marwijk
DT de Holanda
“Si ganamos será una sorpresa enorme pero, permítaseme que tengamos la posibilidad de pensar en eso”
Oscar Washington Tabárez
DT de Uruguay
Escalera al cielo
Es como si Ciudad del Cabo de repente se vistiera de celeste. Se ven banderas uruguayas por todos lados. Aseguran que no son más de dos mil los hinchas que llegaron hasta aquí pero se hacen sentir y se multiplican por todos lados. Los aficionados del equipo que fue el último clasificado al Mundial se quedaron hasta el final de Sudáfrica 2010 ¿Quién lo hubiera imaginado? Solamente un puñado de optimistas uruguayos y este plantel que comanda con sabiduría el Maestro, Oscar Washington Tabárez. El equipo ya escribió la hazaña para llegar inesperadamente a las semifinales. Hoy, contra una Holanda temible, intentará agregarle la gloria de arribar a la final, como ya lo hizo en los Mundiales del 30 y del 50. ¿Por qué no? Si los milagros existen también en el fútbol.
Dueños de una historia brillante de campeonatos y títulos y de varias décadas de desconcierto y desaciertos futbolísticos, el pequeño país de Sudamérica de apenas 3 millones de habitantes se metió en un lugar sólo reservado a los poderosos del fútbol y al que no accedía desde hace 40 años: jugará el partido que definirá al primer finalista. Del “supuesto” Mundial sudamericano, ahora queda como único estandarte la garra celeste. El que menos se esperaba es el encargado de defender el honor del continente entre los mejores cuatro de la Copa.
Enfrente tendrá al único equipo que ganó todos los partidos en este campeonato. Y que parte como lógico candidato por juego, victorias, rendimiento y jugadores: la Holanda de van Marwijk es un equipo armado de atrás hacia adelante, con una defensa sólida y recia, y con jugadores desequilibrantes del medio hacia adelante como Robben, Kuyt y el inspirado Sneijder, hoy por hoy una de las grandes figuras de Sudáfrica 2010 junto a Klose y Villa.
Problemas uruguayos
Como si a Holanda no le bastara semejante equipo para partir como favorita, las lesiones y sanciones le juegan una mala pasada a Uruguay. En principio, Luis Suárez, su jugador más importante junto a Forlán, no podrá jugar por la famosa mano ante Ghana, que sigue levantando polémica en medios europeos. Insólito: acusan de tramposo al hermano de Paolo Suárez cuando cualquier jugador del mundo hubiera hecho exactamente lo mismo. Además de esa baja vital, la defensa uruguaya, uno de sus grandes bastiones en el campeonato, tendrá dos ausencias seguras y una duda: Fucile (sancionado) y Lodeiro (fisurado), no jugarán; Diego Lugano, capitán y símbolo de este equipo, es la gran incógnita que ayer no quiso disipar el Maestro Tábarez, que se mostró un día antes de la semi sorprendentemente nervioso y enojado con los periodistas de su país que se infiltraron en una práctica a puertas cerradas (ver recuadro aparte).
Tantas bajas obligarán al Maestro, que no confirmó el equipo, a variar su esquema. Seguramente Forlán bajará un poco a colaborar en la creación en una mitad de cancha casi exclusivamente de marca (Pérez, Gargano, Arévalo Ríos y Pereira) y Kavani será el único punta. Abreu esperará otra oportunidad en el banco, con la posibilidad de ingresar de acuerdo al resultado.
Color de semifinales
El ruido de las vuvuzelas y el color del mundial se ha mudado por esta semana de Johannesburgo a Ciudad del Cabo. Y aunque seguramente, serán más los holandeses anaranjados, la Celeste parece haber invadido la ciudad más linda del Mundial. “Nadie nos invitó a esta fiesta pero acá estamos. Y daremos pelea”, avisó Tabárez para explicar el fenómeno del único de los semifinalistas que no estaba en los planes de nadie. Habrá que creerle.
La mejor apuesta, dice la lógica, sería para Holanda. Pero cuidado que la “garra charrúa” se ha puesto de manifiesto en los momentos más incómodos de su historia a la hora de jugar un partido de fútbol de carácter decisivo. El que dude de ello, que consulte con los brasileños por el Maracanazo de 1950, la mayor sorpresa en la historia del fútbol mundial. ¿Será esta la hora del Africanazo?
Dueños de una historia brillante de campeonatos y títulos y de varias décadas de desconcierto y desaciertos futbolísticos, el pequeño país de Sudamérica de apenas 3 millones de habitantes se metió en un lugar sólo reservado a los poderosos del fútbol y al que no accedía desde hace 40 años: jugará el partido que definirá al primer finalista. Del “supuesto” Mundial sudamericano, ahora queda como único estandarte la garra celeste. El que menos se esperaba es el encargado de defender el honor del continente entre los mejores cuatro de la Copa.
Enfrente tendrá al único equipo que ganó todos los partidos en este campeonato. Y que parte como lógico candidato por juego, victorias, rendimiento y jugadores: la Holanda de van Marwijk es un equipo armado de atrás hacia adelante, con una defensa sólida y recia, y con jugadores desequilibrantes del medio hacia adelante como Robben, Kuyt y el inspirado Sneijder, hoy por hoy una de las grandes figuras de Sudáfrica 2010 junto a Klose y Villa.
Problemas uruguayos
Como si a Holanda no le bastara semejante equipo para partir como favorita, las lesiones y sanciones le juegan una mala pasada a Uruguay. En principio, Luis Suárez, su jugador más importante junto a Forlán, no podrá jugar por la famosa mano ante Ghana, que sigue levantando polémica en medios europeos. Insólito: acusan de tramposo al hermano de Paolo Suárez cuando cualquier jugador del mundo hubiera hecho exactamente lo mismo. Además de esa baja vital, la defensa uruguaya, uno de sus grandes bastiones en el campeonato, tendrá dos ausencias seguras y una duda: Fucile (sancionado) y Lodeiro (fisurado), no jugarán; Diego Lugano, capitán y símbolo de este equipo, es la gran incógnita que ayer no quiso disipar el Maestro Tábarez, que se mostró un día antes de la semi sorprendentemente nervioso y enojado con los periodistas de su país que se infiltraron en una práctica a puertas cerradas (ver recuadro aparte).
Tantas bajas obligarán al Maestro, que no confirmó el equipo, a variar su esquema. Seguramente Forlán bajará un poco a colaborar en la creación en una mitad de cancha casi exclusivamente de marca (Pérez, Gargano, Arévalo Ríos y Pereira) y Kavani será el único punta. Abreu esperará otra oportunidad en el banco, con la posibilidad de ingresar de acuerdo al resultado.
Color de semifinales
El ruido de las vuvuzelas y el color del mundial se ha mudado por esta semana de Johannesburgo a Ciudad del Cabo. Y aunque seguramente, serán más los holandeses anaranjados, la Celeste parece haber invadido la ciudad más linda del Mundial. “Nadie nos invitó a esta fiesta pero acá estamos. Y daremos pelea”, avisó Tabárez para explicar el fenómeno del único de los semifinalistas que no estaba en los planes de nadie. Habrá que creerle.
La mejor apuesta, dice la lógica, sería para Holanda. Pero cuidado que la “garra charrúa” se ha puesto de manifiesto en los momentos más incómodos de su historia a la hora de jugar un partido de fútbol de carácter decisivo. El que dude de ello, que consulte con los brasileños por el Maracanazo de 1950, la mayor sorpresa en la historia del fútbol mundial. ¿Será esta la hora del Africanazo?
Un Torogoz suelto en Johannesburgo
Primero nació como una charla de amigos informal, todos amantes del deporte. Entre otros, estaban Manuel Natero, Horacio Morales, Augusto Dumit, Luis Baz… Y luego pasó a los hechos concretos. La idea fue tomando forma con el apoyo del Comité Olímpico. Así nacieron los Torogoces, el equipo de rugby de El Salvador que participa con buen suceso en el torneo de Guatemala. ¿Y qué tiene que ver esto con el Mundial de fútbol? Es que están representados en Sudáfrica por Juan Carlos García Flamenco, un jugador que vino a ver algunos partidos mundialistas y no se saca la camiseta de los Torogoces en Sudáfrica ni para dormir…
García Flamenco está con algunos familiares y un grupo de amigos, y recorrieron distintas ciudades y estadios del Mundial. Siempre con la bandera salvadoreña y, por supuesto, con la azul de los Torogoces.
“Estar acá es una gran alegría y disfrutamos mucho los partidos con los amigos salvadoreños”. ¿Y la camiseta? “Siempre puesta, estuvo en todos los estadios. Los Torogoces están bien representados…”. También la luce en los tradicionales paseos de Johannesburgo, como Mandela Square o Sandton. Y comenta que fueron muchos los hinchas de distintos países que le preguntaron de dónde era esa camiseta…
Dice que sigue a la distancia los resultados de su equipo y que ya extraña estar con la misma vestimenta pero en un partido de rugby. Allí volverá a cambiar otra vez la pasión de la redonda por la pelota ovalada.
García Flamenco está con algunos familiares y un grupo de amigos, y recorrieron distintas ciudades y estadios del Mundial. Siempre con la bandera salvadoreña y, por supuesto, con la azul de los Torogoces.
“Estar acá es una gran alegría y disfrutamos mucho los partidos con los amigos salvadoreños”. ¿Y la camiseta? “Siempre puesta, estuvo en todos los estadios. Los Torogoces están bien representados…”. También la luce en los tradicionales paseos de Johannesburgo, como Mandela Square o Sandton. Y comenta que fueron muchos los hinchas de distintos países que le preguntaron de dónde era esa camiseta…
Dice que sigue a la distancia los resultados de su equipo y que ya extraña estar con la misma vestimenta pero en un partido de rugby. Allí volverá a cambiar otra vez la pasión de la redonda por la pelota ovalada.
5 jul 2010
Una chumpa codiciada
La chumpa de El Salvador, con el azul intenso de la bandera cuscatleca, es una de las más codiciadas por los periodistas de distintas partes del mundo. En cada encuentro que uno decide utilizar ese abrigo, siempre se acerca algún colega para preguntar por ella, para procurar intercambiarla o, directamente, para pedirla de regalo.
Varios son las que los que insistieron por ella. Sea en el Soccer City, en el Ellis Park, en el estadio Motamba de Rustenburgo, o en el Loftus de Pretoria o en el de Nelspruit. En Ciudad del Cabo también causa sensación. Además, también es punto de encuentro para encontrar salvadoreños. Allí donde haya alguno, siempre se la distinguía y se preguntaba por la Selecta.
Ante tantos pedidos, queda la duda ¿A quién se la dejamos como recuerdo? Al final, el elegido se llama Rorie Smith, un colega del Daily Telegraph inglés, al que le encantó la chumpa. ¿La razón de la elección? Muy sencilla: el carro alquilado por su diario sirvió de transporte para muchos de los partidos que EDH cubrió fuera de Johannesburgo.
La promesa, entonces, es enviarla rumbo a Manchester. Pero eso sí, una vez que termine la Copa. No vaya a ser que el frío sudafricano nos juegue otra mala pasada a la salud.
Varios son las que los que insistieron por ella. Sea en el Soccer City, en el Ellis Park, en el estadio Motamba de Rustenburgo, o en el Loftus de Pretoria o en el de Nelspruit. En Ciudad del Cabo también causa sensación. Además, también es punto de encuentro para encontrar salvadoreños. Allí donde haya alguno, siempre se la distinguía y se preguntaba por la Selecta.
Ante tantos pedidos, queda la duda ¿A quién se la dejamos como recuerdo? Al final, el elegido se llama Rorie Smith, un colega del Daily Telegraph inglés, al que le encantó la chumpa. ¿La razón de la elección? Muy sencilla: el carro alquilado por su diario sirvió de transporte para muchos de los partidos que EDH cubrió fuera de Johannesburgo.
La promesa, entonces, es enviarla rumbo a Manchester. Pero eso sí, una vez que termine la Copa. No vaya a ser que el frío sudafricano nos juegue otra mala pasada a la salud.
Semifinalistas: España. Furia, toques y Villa
Toca y toca, España. Juega con la pelota como nadie. Y cuando sus mediocampistas están inspirados, sus contrincantes terminan mareados. Con Iniesta iluminado, ¿quién le saca la pelota a este equipo? Ese es el eterno rompecabezas instalado en la mente de los técnicos rivales que casi nunca aciertan con la solución.
No es inexpugnable, lo demostró la ultradefensiva Suiza que le ganó sorpresivamente y bien en el debut. Pero gana con prestancia, solvencia y a cada paso que da en este Mundial, va encontrando el mejor ritmo de juego, aunque sólo ellos saben lo que le costó superar a una digna Paraguay en los cuartos de final.
Tras el inesperado traspié de Suiza, España se recuperó contra los catrachos con un 2-0 que se quedó corto; después le ganó con claridad a la complicada Chile de Bielsa. Superó con dominio neto a Portugal en otro clásico de Europa en el que mereció más que el exiguo 1-0 y pudo destrabar a los guaraníes recién en el final con otro tanto del goleador mundialista y flamante refuerzo del Barça, David Villa. Está derecho el Guaje.
Su arma, no es ningún secreto, es la lujosa mediacancha que integran Xavi, Xabi Alonso e Iniesta. Este último volante del Barcelona ha retornado de su lesión en el mejor nivel y todo España celebra su recuperación. Se agrega más toque y buen fútbol cuando Del Bosque se anima a sumar a Cesc Fábregas, que suele ingresar en los segundos tiempos.
La contención está a cargo de un voluntarioso y rendidor Sergio Busquets. Abajo, Piqué y Puyol son emblemas de una defensa que sólo ha recibido dos goles en cinco partidos, aunque Casillas está lejos de la seguridad acostumbrada en el Real Madrid.
Arriba, una buena y otra mala: Villa se ha convertido en el goleador del Mundial y es el delantero más peligroso del campeonato, a fuerza de desequilibrio y gritos. Fernando Torres, en cambio, está lejos del jugador temible del Liverpool y no está en su plenitud física. Con el Niño más afilado, casi que habría que jugar por el segundo lugar.
LO MEJOR
El toque preciso y que tiene en la mitad de la cancha. Con Xavi e Iniesta inspirado y con Villa, infalible arriba
LO PEOR
Torres no ha vuelto de la lesión en su mejor nivel y Casillas comete errores desconocidos en un portero de su calidad.
Semifinalistas: Alemania, la máquina demoledora
De cuatro en cuatro. Así es el camino de esta Alemania en la llave final del Mundial. A paso demoledor y con la chapa de candidato, los germanos demostraron ser, hasta el momento, el mejor equipo del Mundial.
Lo del equipo de Loew impresiona. Aplastó a dos candidatos firmes a la Copa como Inglaterra y Argentina con su juego preciso y contundente. A los dos les hizo cuatro, cifra nada común en el fútbol de hoy, aunque los ingleses todavía recuerden el enorme error del árbitro uruguayo Larrionda. Seguramente, allí habría cambiado el partido. Pero en el fútbol no se puede hablar de supuestos. En los cuartos, a Argentina la pasó por arriba, sin resquicios para ninguna polémica ni nada que se le parezca.
Alemania es un claro ejemplo de cómo se debe afrontar un Mundial. Quizá la lesión de Ballack, insólitamente, le haya venido bien a este equipo de jóvenes que ganó en dinámica y velocidad sin su veterano capitán. El destino, a veces, juega a favor. Loew arriesgó con jugadores que venían de una pésima temporada y aquí le respondieron como solamente él imaginaba: Podolski y Klose explotaron donde debían explotar: en el Mundial, en el momento justo.
Los rodeó con una camada de jóvenes, sin experiencia, pero con una precisión en velocidad asombrosa: estamos hablando sobretodo de Müller (jugador de 20 años que debutó hace menos de dos meses en la Selección) y Ozil. Y el termómetro del equipo cada día juega mejor: Schweistenger. Ya nadie discute en Alemania a uno de los técnicos más resistidos de todo el Mundial antes de Sudáfrica. Hasta en eso se parece a los últimos campeones.
Todo se arma de atrás hacia adelante en Alemania. Desde un portero que ya es considerado el mejor del Mundial como Neuer, una defensa que comete muy pocos errores encabezada por Mertesacker y Friedrich. Un ejemplo de marca escalonada y solidaridad defensiva fue la manera en como anularon a Messi. Schwesteinger mueve los hilos del mediocampo y Podolski retrasó su posición para que Müller y Klose hagan lo suyo arriba. Así demuele Alemania.
LO MEJOR
Concentración táctica y precisión en velocidad. Implacable frente al arco rival con jugadores como Klose, Müller y Schweinsteiger están en un momento fenomenal.
LO PEOR
El único partido en el que estuvo abajo en el marcador, no lo pudo revertir: fue derrota contra Serbia en la primera fase.
Lo del equipo de Loew impresiona. Aplastó a dos candidatos firmes a la Copa como Inglaterra y Argentina con su juego preciso y contundente. A los dos les hizo cuatro, cifra nada común en el fútbol de hoy, aunque los ingleses todavía recuerden el enorme error del árbitro uruguayo Larrionda. Seguramente, allí habría cambiado el partido. Pero en el fútbol no se puede hablar de supuestos. En los cuartos, a Argentina la pasó por arriba, sin resquicios para ninguna polémica ni nada que se le parezca.
Alemania es un claro ejemplo de cómo se debe afrontar un Mundial. Quizá la lesión de Ballack, insólitamente, le haya venido bien a este equipo de jóvenes que ganó en dinámica y velocidad sin su veterano capitán. El destino, a veces, juega a favor. Loew arriesgó con jugadores que venían de una pésima temporada y aquí le respondieron como solamente él imaginaba: Podolski y Klose explotaron donde debían explotar: en el Mundial, en el momento justo.
Los rodeó con una camada de jóvenes, sin experiencia, pero con una precisión en velocidad asombrosa: estamos hablando sobretodo de Müller (jugador de 20 años que debutó hace menos de dos meses en la Selección) y Ozil. Y el termómetro del equipo cada día juega mejor: Schweistenger. Ya nadie discute en Alemania a uno de los técnicos más resistidos de todo el Mundial antes de Sudáfrica. Hasta en eso se parece a los últimos campeones.
Todo se arma de atrás hacia adelante en Alemania. Desde un portero que ya es considerado el mejor del Mundial como Neuer, una defensa que comete muy pocos errores encabezada por Mertesacker y Friedrich. Un ejemplo de marca escalonada y solidaridad defensiva fue la manera en como anularon a Messi. Schwesteinger mueve los hilos del mediocampo y Podolski retrasó su posición para que Müller y Klose hagan lo suyo arriba. Así demuele Alemania.
LO MEJOR
Concentración táctica y precisión en velocidad. Implacable frente al arco rival con jugadores como Klose, Müller y Schweinsteiger están en un momento fenomenal.
LO PEOR
El único partido en el que estuvo abajo en el marcador, no lo pudo revertir: fue derrota contra Serbia en la primera fase.
Semifinalistas: Uruguay. Garra, corazón y Forlán
Si hay un técnico que merece ser finalista, se llama Washington Oscar Tabárez. Maestro de profesión, pero también mestro del fútbol y de la vida. Docente en cada una de sus frases, el uruguayo ha forjado un equipo desde la eterna garra charrúa y le ensambló un estilo coordinado con dos delanteros de excepción. Dicen que los equipos unidos son los que logran las grandes cosas en los grandes torneos. En ese sentido, este humilde y querible Uruguay, saca ventaja.
Lejos de las luminarias y superestrellas de los otros semifinalistas, en la Celeste sobresalen sus dos delanteros, Diego Forlán y Luis Suárez, el segundo de los cuales no podrá jugar ante Holanda por la “mano del diablo”, según le llaman acá. En Latinoamérica se podría llamar el milagro uruguayo: mano en el minuto 120’, penal desperdiciado por Gyan y eliminación ghanesa en la serie de la definición por penales. No hubo momento más dramático y apasionante en este Mundial.
Sin embargo, sobreponerse a las dificultades ha sido una de las mayores virtudes de este equipo. Basta recordar solamente como se clasificó al Mundial: perdió con Argentina de local en la última fecha, se clasificó al repechaje por resultados de terceros y allí le ganó de forma ajustada y dramática a Costa Rica, sufriendo en el estadio Centenario…
En el sorteo, le tocó “el grupo de la muerte”, al que dejó atrás clasificando como líder. Su recorrido empezó con un laborioso empate ante la Francia de los escándalos por 0-0; luego superó claramente a los Bafana Bafana y despachó a México para quedarse con el primer lugar del grupo. La llave no era de las más exigentes pero hizo lo que había que hacer y la pudo sobrepasar con éxito, no exento de sufrimiento: ajustado 2-1 ante Corea del Sur y el inolvidable triunfo ante Ghana desde los 12 pasos. El que no se emocionó en ese partido, tiene agua en las venas.
Desde su seguro portero Muslera, baja la solidez defensiva, una característica celeste a lo largo de su historia, reeditada en este torneo. Pero con alguna incógnita para las semis con las bajas de Lodeiro y Lugano. En el mediocampo, casi todo es marca y lucha, con los aguerridos Diego Pérez y Egidio Arévalo. Kavani es el encargado de crear junto con la eficiencia de Forlán, que esta vez se deberá defender sólo arriba ya que Luis Suárez está suspendido, por la famosa “mano del diablo”.
LO MEJOR
La defensa y Forlán. Su solidez abajo es el gran fuerte celeste: sólo le convirtieron dos goles. Arriba, presentan un goleador temible.
LO PEOR
Las bajas. Lodeiro y Lugano (lesionados), Fucile y Suárez, suspendidos. Uruguay deberá multiplicarse para enfrentar a Holanda.
Lejos de las luminarias y superestrellas de los otros semifinalistas, en la Celeste sobresalen sus dos delanteros, Diego Forlán y Luis Suárez, el segundo de los cuales no podrá jugar ante Holanda por la “mano del diablo”, según le llaman acá. En Latinoamérica se podría llamar el milagro uruguayo: mano en el minuto 120’, penal desperdiciado por Gyan y eliminación ghanesa en la serie de la definición por penales. No hubo momento más dramático y apasionante en este Mundial.
Sin embargo, sobreponerse a las dificultades ha sido una de las mayores virtudes de este equipo. Basta recordar solamente como se clasificó al Mundial: perdió con Argentina de local en la última fecha, se clasificó al repechaje por resultados de terceros y allí le ganó de forma ajustada y dramática a Costa Rica, sufriendo en el estadio Centenario…
En el sorteo, le tocó “el grupo de la muerte”, al que dejó atrás clasificando como líder. Su recorrido empezó con un laborioso empate ante la Francia de los escándalos por 0-0; luego superó claramente a los Bafana Bafana y despachó a México para quedarse con el primer lugar del grupo. La llave no era de las más exigentes pero hizo lo que había que hacer y la pudo sobrepasar con éxito, no exento de sufrimiento: ajustado 2-1 ante Corea del Sur y el inolvidable triunfo ante Ghana desde los 12 pasos. El que no se emocionó en ese partido, tiene agua en las venas.
Desde su seguro portero Muslera, baja la solidez defensiva, una característica celeste a lo largo de su historia, reeditada en este torneo. Pero con alguna incógnita para las semis con las bajas de Lodeiro y Lugano. En el mediocampo, casi todo es marca y lucha, con los aguerridos Diego Pérez y Egidio Arévalo. Kavani es el encargado de crear junto con la eficiencia de Forlán, que esta vez se deberá defender sólo arriba ya que Luis Suárez está suspendido, por la famosa “mano del diablo”.
LO MEJOR
La defensa y Forlán. Su solidez abajo es el gran fuerte celeste: sólo le convirtieron dos goles. Arriba, presentan un goleador temible.
LO PEOR
Las bajas. Lodeiro y Lugano (lesionados), Fucile y Suárez, suspendidos. Uruguay deberá multiplicarse para enfrentar a Holanda.
Semifinalistas: Holanda, la mecánica de ganar
La Naranja mecánica versión 2010 tiene un récord único en este Mundial: es el equipo que ganó todos sus partidos. Y ni siquiera necesitó de alargues o penales: lo hizo en 90 minutos. Con ese pergamino es imposible no darlo como candidato para llegar por tercera vez en su historia a una final mundialista: ¿Será este el Mundial de Holanda, aquel título que se le negó injustamente en el 74 y en el que una pelota en el palo le dijo que no en el 78?
Argumentos sólidos tiene: en todos sus partidos dominó a sus rivales, incluyendo nada menos que a Brasil y redondeó triunfos basados en la eficiencia y su volumen de juego. Con un orden defensivo que se ha transformados en su base fundamental.
Repasemos, ganó de muy buena forma su grupo ante rivales que quizás no lo exigieron demasiado: primero fue Dinamarca, al que fue demoliendo con paciencia y criterio; después vino Japón y por último le ganó al eliminado Camerún, en un partido de trámite.
Su llave lo llevó a los dos extremos: en octavos se cruzó con un rival accesible para esta fase como Eslovaquia. Después le tocó “bailar con la más fea”: llegaba el “Cuco” Brasil, a quien desequilibró por completo y remontó un partido histórico.
Un equipo que no pierde desde septiembre del 2008, algo debe tener. Y lo tiene: un portero, Stekelenburg, que reemplazó al irreemplazable Van der Sar. Una defensa que es su punto más alto y no escatima pierna fuerte con Heitinga y el capitán Gio, un mediocampo que, excepto el aguerrido Van Bommel, es un estallido de buen fútbol con el flamante goleador Sneijder, el recuperado Robben y el extremo Kuyt como abanderados . Arriba, un Van Persie acéfalo de goles que no ha terminado de explotar aún en Sudáfrica.
Van Marwijk es en estos momentos la persona más admirada en Amsterdam y el resto de las ciudades holandesas. Los elogios ya no le caben a este hombre que forjó un equipo que ante Brasil alcanzó el récord de partidos oficiales ganados consecutivamente en competencias FIFA: 13. Superó así al inolvidable Brasil del 70.
La Holanda que está en África no se parece a la del 74. Basa su juego en el equilibrio, la solidez defensiva y hasta hace goles de jugada preparada, como el que le dio el 2-1 ante Brasil. Pero es una naranja mecanizada para los triunfos.
LO MEJOR
El eje del equipo holandés se basa en su defensa. No falla. En el medio, la diferencia la marcan Sneijder y el recuperado Robben
LO PEOR
Van Persie no ha encontrado nunca su nivel en el torneo. El hombre más adelantado de Holanda sigue en deuda.
Argumentos sólidos tiene: en todos sus partidos dominó a sus rivales, incluyendo nada menos que a Brasil y redondeó triunfos basados en la eficiencia y su volumen de juego. Con un orden defensivo que se ha transformados en su base fundamental.
Repasemos, ganó de muy buena forma su grupo ante rivales que quizás no lo exigieron demasiado: primero fue Dinamarca, al que fue demoliendo con paciencia y criterio; después vino Japón y por último le ganó al eliminado Camerún, en un partido de trámite.
Su llave lo llevó a los dos extremos: en octavos se cruzó con un rival accesible para esta fase como Eslovaquia. Después le tocó “bailar con la más fea”: llegaba el “Cuco” Brasil, a quien desequilibró por completo y remontó un partido histórico.
Un equipo que no pierde desde septiembre del 2008, algo debe tener. Y lo tiene: un portero, Stekelenburg, que reemplazó al irreemplazable Van der Sar. Una defensa que es su punto más alto y no escatima pierna fuerte con Heitinga y el capitán Gio, un mediocampo que, excepto el aguerrido Van Bommel, es un estallido de buen fútbol con el flamante goleador Sneijder, el recuperado Robben y el extremo Kuyt como abanderados . Arriba, un Van Persie acéfalo de goles que no ha terminado de explotar aún en Sudáfrica.
Van Marwijk es en estos momentos la persona más admirada en Amsterdam y el resto de las ciudades holandesas. Los elogios ya no le caben a este hombre que forjó un equipo que ante Brasil alcanzó el récord de partidos oficiales ganados consecutivamente en competencias FIFA: 13. Superó así al inolvidable Brasil del 70.
La Holanda que está en África no se parece a la del 74. Basa su juego en el equilibrio, la solidez defensiva y hasta hace goles de jugada preparada, como el que le dio el 2-1 ante Brasil. Pero es una naranja mecanizada para los triunfos.
LO MEJOR
El eje del equipo holandés se basa en su defensa. No falla. En el medio, la diferencia la marcan Sneijder y el recuperado Robben
LO PEOR
Van Persie no ha encontrado nunca su nivel en el torneo. El hombre más adelantado de Holanda sigue en deuda.
Video: encantadora Ciudad del Cabo
En este video te mostramos algunos lugares de la ciudad mundialista más linda de Sudáfrica.
Video: así tocan las vuvuzelas
Mirá en el video, el ritmo que le dan los sudafricanos a las vuvuzelas. Así se origina el ruido que se escucha en los estadios.
Video: Castrilli contra la FIFA
El ex árbitro argentino y mundialista, Javier Castrilli, critica duramente a la FIFA. Mirá el video.
La peor despedida para Messi y Maradona
Ahí están Maradona y Messi en el círculo central. Abrazados. Leo, con la mirada perdida. Diego, con el corazón partido. El 4-0 ya quedará en la historia como uno de los peores resultados mundialistas de Argentina. Y la herida tardará en cicatrizar.
El técnico tiene un gesto digno en el momento más complicado: saluda y abraza a cada uno de sus jugadores, igual que en los partidos anteriores cuando el resultado fue distinto. El abrazo con Messi significa mucho: lo sostiene por un largo rato. La estrella del Barcelona parece no reaccionar, está como abstraído de la realidad, del cachetazo de sufrir una goleada inesperada y quedar afuera del mundial sin hacer goles. Esa imagen, curiosamente, no es tomada por la televisión internacional, entretenida con los festejos alemanes y las lágrimas de Maxi Rodríguez.
El Mundial se quedó sin la máxima ilusión de juego y sin el hombre más medíatico de Sudáfrica. Messi y Maradona dicen adiós. Y la sociedad que tantos sueños había diseñado en tierras gauchas, se despide del Mundial envuelta en una pesadilla de camisetas negras llamada Alemania…
Esta Alemania a la que Argentina le había ganado en un amistoso jugado en Münich poco antes del Mundial. Esta Alemania, con la que Diego gozó y sufrió en las finales de México 86 e Italia 90. Esta Alemania sorprendente del 2010, que les costará tanto, a ambos, digerir.
Allí se van… Messi sigue con la mirada perdida rumbo al vestidor. Luego, Maradona contaría que su llanto en la intimidad fue conmovedor. Diego, mira por última vez su rosario, ese que lo acompañó en su mano durante todo el Mundial, el que tuvo en todos los partidos y al que le pidió en cada situación complicada. Y lo besa por última vez en Sudáfrica.
4 jul 2010
El encanto de Ciudad del Cabo
Ciudad del Cabo encanta por su hermosura. Es la más linda de Sudáfrica y, dicen, de toda África. Combina montañas con mar, autopistas con paseos peatonales, belleza tradicional con arquitectura de vanguardia. Y para completarla, muestra, como toda Sudáfrica, una gran calidez humana.
Afirman los habitantes que es la ciudad más cosmopolita de la zona y se nota. Gente de todas las razas y latitudes se dan cita en sus calles, sobre todo en el paseo de Waterfront, un hermoso corredor de bares, restaurantes y con una feria que sería la panacea de cualquier trotamundos de las artesanías.
Ayer por la tarde Ciudad del Cabo bien pudo llamarse Ciudad del gaucho. Porque los argentinos brotaron no se sabe bien de dónde pero lo cierto fue que inundaron de celeste y blanco todos los lugares tradicionales de esta privilegiada localidad que bañan dos océanos: el Atlántico y el Índico.
El punto sur de África es una ciudad que impresiona también de noche. Es que sus enormes montañas están iluminadas por reflectores gigantes y le dan una escenografía incomparable al lugar si se la combina con la luna y las estrellas. Las calles no pierden su belleza con la luz artificial y la llegada de los visitantes nocturnos, esta noche la mayoría de ellos alemanes. Y no piensan irse a dormir hasta que no se acabe toda la cerveza de la ciudad.
Paliza alemana
Ni Maradona ni Messi estuvieron en este inesperado final gaucho a la altura de unos cuartos de final de un Mundial. Leo nunca logró desequilibrar con su gambeta a la férrea defensa rival y se excedió en el individualismo, aunque es cierto que tuvo poca compañía. Diego no encontró la respuesta ante un rival que le manejó el partido a su antojo en el aspecto táctico y cuyos jugadores nunca perdieron el orden.
El partido empezó con un regalo, que sería determinante en el trámite del juego: Otamendi se “durmió” en un centro, Romero volvió a mostrarse inseguro y Müller facturó. Tanto se había hablado de la peligrosidad de este jugador en el Mundial, que la defensa argentina hizo todo lo contrario a lo esperado: lo dejó cabecear sin problemas para poner el 1-0. Casi desde el vestuario.
Desde ese minuto hasta el final, fue dominio puro y exclusivo de Alemania. Quizá no tenga un jugador brillante pero sí tiene varios hombres desequilibrantes que marcan y juegan en el momento justo: Schweistenger, Oezil y Podolski movieron con maestría los hilos en el mediocampo. Arriba, Klose y Müller fueron dos bombarderos implacables. Y abajo, firme, sólido, seguro. Demasiado para Argentina.
Argentina, una sombra; Alemania, una máquina
El equipo de Maradona fue una sombra del que supo ser en la primera fase. Claro, este rival fue el primer contrincante serio que le tocó en el Mundial. Messi, encerrado siempre por dos o tres alemanes, pocas veces pudo imponer su brillo y se excedió en el desgaste personal, entrando en el juego propuesto por la defensa rival. Tévez es un canto al coraje pero esta vez chocó demasiado contra los defensores. Y siempre perdió. Ayer, el Pipita Higuaín no fue ese jugador temible de área y certero definidor y las pocas pelotas que le llegaron no. Di María redondeó un irregular Mundial, jugando como siempre: insinuando muchos más de lo que finalmente concretó.
En ese contexto, fueron llegando los goles germanos, también ayudados por una defensa que fue el punto débil de Maradona durante el torneo… y en el partido de ayer, mucho más. Alemania aprovechó bien los laterales (Otamendi y Heinze, muy mal) y por los costados se hizo un festín.
Curiosamente cuando más apretó Argentina y logró hilvanar un par de jugadas con remates siempre bien respondidos por Neuer, fue cuando llegó el segundo gol alemán, tras un gran pase de Müller desde el piso, fenomenal jugada de Podoski y definición de Klose.
Después del segundo gol, Argentina fue, con garra y corazón, a la desesperada. A matar o morir. Y fue morir. Porque las variantes (ingresaron Agüero y Pastore) para ir por la hazaña desmanteló al equipo atrás. Y eso con esta Alemania, es sinónimo de suicidio.
Alemania pareció jugar otro juego que Argentina. Cuando los gauchos chocaban contra la defensa, los alemanes armaban una contra letal. Así llegaron el tercero y el cuarto, de Klose, que está a uno de alcanzar a Ronaldo como goleador histórico en los Mundiales. En una Copa ya sin Messi, Cristiano, Kaká ni Rooney, parece el Mundial de estos letales alemanes que nadie tenía en cuenta: Podolski, Ozil, Müller, Klose… Si juegan como ayer, no habrá rival capaz de pararlos.
Ghafana Ghafana
Nunca un equipo, con la obvia excepción de Sudáfrica, fue tan local en el Mundial como lo fue ayer Ghana. Los sudafricanos se pusieron la bandera de África en el Mundial y a falta de Bafana Bafana, llegó el tiempo de alentar a los nuevos Ghafana Ghafana.
En Johannesburgo, varios días atrás, la pasión ghanesa se fue contagiando. De persona a persona, de boca en boca. Y ayer en el Soccer City, defender el honor del continente pareció un principio irrenunciable. Ghana, único representante de la región que pasó la primera ronda, fue el gran beneficiado con el movimiento africano.
La bandera roja, amarilla y verde, con la estrella negra en el centro, aparece en todos lados. En camisetas, en caras pintadas, en enormes pabellones…, en el corazón.
Los medios tuvieron mucho que ver con esta movida. Desde los diarios instaron a apoyar a los ghaneses. “Hoy África es Ghana”, fue el resumen de los títulos. Y en la televisión oficial sudafricana embanderaron todo con el pabellón ghanés. El periodismo fue la punta de lanza de tanta pasión.
Y los hinchas, vibraron. Gozaron con el partido, sufrieron con los penales. Como todos, se emocionaron. Las lágrimas de ellos fueron parecidas a las de los uruguayos. Pero no iguales. Estos ojos humedecidos, son de tristeza. No hay explicación. Así es el fútbol… y mucho más cuando se define por penales.
3 jul 2010
El cielo es Celeste
Todas las sensaciones en un segundo. Cuando esa pelota, picada por el Loco Abreu, cruza la línea de meta y le da a Uruguay la clasificación a semifinales, el cielo es más celeste que nunca. Esos jugadores que se abrazan a la distancia con todo el pequeño país de Sudamérica que se paralizó para verlos, el más chiquito de la región pero enorme de corazón, lloran de alegría. Y emociona a todos, hasta a los sudafricanos que estaban locos por Ghana. Se terminó. Uruguay está entre los mejores cuatro equipos del Mundo ¿Quién iba a decirlo?
Afuera del Mundial se quedó una digna Ghana, quizá sin merecerlo porque estuvo a punto de ganarlo en el último minuto del tiempo extra: pero la fortuna se ensañó con su mejor jugador, Asamoah Gyan, y ese penal que tuvo la posibilidad de cambiar la historia del fútbol del continente olvidado, se estrelló en el travesaño y se fue al cielo. Y el cielo, quedó dicho, ayer fue celeste furioso. En Montevideo, en Colonia, en La Paloma, en todo el territorio charrúa. Y también aquí, en Johannesburgo.
Fue un partido bárbaro, adentro y afuera del terreno de juego. En el campo, hubo de todo: se jugó al límite durante 120 minutos, con una vergüenza deportiva admirable. Y tuvo un dramatismo pocas veces visto. Afuera, también todo fue excelente: el 90 por ciento con los “Ghafana Ghafana” y ese puñado de uruguayos que todavía sigue festejando gritando y agradeciendo… Sí, al cielo.
Parejo y luchado
Antes de esa vibrante definición hubo un partido bien parejo. El primer tiempo se repartió el dominio casi en partes iguales. Con la única y gran diferencia del gol. Uruguay no lo encontró en su momento; Ghana no perdonó y se fue al descanso con el golazo de Muntari desde 30 metros, con ayuda del “efecto Jabulani”: la pelota se desvió en el aire y descolocó a Muslari.
Uruguay fue puro centro. Y algunos pasaron peligrosamente cerca del portero Kingson. Por momentos, Suárez y Forlán demostraron por qué son considerados en Sudáfrica una de las grandes duplas del Mundial. Y Kingson, personaje central del partido, hizo la única parada de cabeza de un portero en el campeonato. Fue ante un desvío en su compañero Mensah. Pasó el tiempo de Uruguay…
Y llegó el momento de Ghana, favorecido por la lesión de Diego Lugano, capitán y puntal de la defensa celeste quien debió abandonar el campo de juego después de que Asamoah se le cayó arriba de su rodilla. Tampoco estaba Godín, con molestias antes del partido. Las ausencias parecieron notarse más en ese lapso del partido. Así, Uruguay se vio presionado por los africanos que probaron con Borsah y Gyan. En varias respondió Muslera, pero nada pudo hacer ante el remate en comba de Muntari, el volante del Inter por primera vez titular en Ghana.
De locos
Forlán, con una importante ayuda de Kingson, puso el 1-1, a diez minutos de iniciado el segundo tiempo, en el que siguieron las emociones: Kingson fue inclasificable y se convirtió en el portero con más errores seguidos en el Mundial. Después del gol, falló en otras dos ocasiones. Pero después se recompuso y volvió a salvar a su equipo dos veces ante Luis Suárez. Un juego de locos.
El ida y vuelta final avisoraba inexorablemente el tiempo extra. Las ghaneses trataron de imponer sus mejores físicos. Los uruguayos dejaron la vida en cada pelota, haciendo honor a la garra charrúa. Así se llegó al segundo alargue del torneo.
En la prórroga, la arenga del maestro Tabárez influyó en el ánimo de sus jugadores. Sobraba corazón pero faltaban piernas. Lo que no decayó fue el ruido de las vuvuzelas, con mayor intensidad cuando Ghana se acercaba al área celeste.
Lo mejor estuvo en el final: con la presión ghanesa que bajaba de las tribunas y contagiaba a los jugadores, el equipo fue y apretó. Y puso a Uruguay contra su arco. Tanto, que no lo ganó de milagro. La última jugada tuvo todo lo que se necesita para amar al fútbol: pasión, rebelión, espectacularidad, tensión. La mano de Suárez en la línea pareció sentenciar a los uruguayos. Pero el penal de Gyan no entró...
Tenía otra chance Ghana, pero no la aprovechó. El Loco Abreu picó una pelota para la historia. Y desató la locura. El festejo es enorme: no puede ser menos: ¡Uruguay semifinalista! Y los jugadores miran al cielo: “Gracias por tanto celeste”.
Afuera del Mundial se quedó una digna Ghana, quizá sin merecerlo porque estuvo a punto de ganarlo en el último minuto del tiempo extra: pero la fortuna se ensañó con su mejor jugador, Asamoah Gyan, y ese penal que tuvo la posibilidad de cambiar la historia del fútbol del continente olvidado, se estrelló en el travesaño y se fue al cielo. Y el cielo, quedó dicho, ayer fue celeste furioso. En Montevideo, en Colonia, en La Paloma, en todo el territorio charrúa. Y también aquí, en Johannesburgo.
Fue un partido bárbaro, adentro y afuera del terreno de juego. En el campo, hubo de todo: se jugó al límite durante 120 minutos, con una vergüenza deportiva admirable. Y tuvo un dramatismo pocas veces visto. Afuera, también todo fue excelente: el 90 por ciento con los “Ghafana Ghafana” y ese puñado de uruguayos que todavía sigue festejando gritando y agradeciendo… Sí, al cielo.
Parejo y luchado
Antes de esa vibrante definición hubo un partido bien parejo. El primer tiempo se repartió el dominio casi en partes iguales. Con la única y gran diferencia del gol. Uruguay no lo encontró en su momento; Ghana no perdonó y se fue al descanso con el golazo de Muntari desde 30 metros, con ayuda del “efecto Jabulani”: la pelota se desvió en el aire y descolocó a Muslari.
Uruguay fue puro centro. Y algunos pasaron peligrosamente cerca del portero Kingson. Por momentos, Suárez y Forlán demostraron por qué son considerados en Sudáfrica una de las grandes duplas del Mundial. Y Kingson, personaje central del partido, hizo la única parada de cabeza de un portero en el campeonato. Fue ante un desvío en su compañero Mensah. Pasó el tiempo de Uruguay…
Y llegó el momento de Ghana, favorecido por la lesión de Diego Lugano, capitán y puntal de la defensa celeste quien debió abandonar el campo de juego después de que Asamoah se le cayó arriba de su rodilla. Tampoco estaba Godín, con molestias antes del partido. Las ausencias parecieron notarse más en ese lapso del partido. Así, Uruguay se vio presionado por los africanos que probaron con Borsah y Gyan. En varias respondió Muslera, pero nada pudo hacer ante el remate en comba de Muntari, el volante del Inter por primera vez titular en Ghana.
De locos
Forlán, con una importante ayuda de Kingson, puso el 1-1, a diez minutos de iniciado el segundo tiempo, en el que siguieron las emociones: Kingson fue inclasificable y se convirtió en el portero con más errores seguidos en el Mundial. Después del gol, falló en otras dos ocasiones. Pero después se recompuso y volvió a salvar a su equipo dos veces ante Luis Suárez. Un juego de locos.
El ida y vuelta final avisoraba inexorablemente el tiempo extra. Las ghaneses trataron de imponer sus mejores físicos. Los uruguayos dejaron la vida en cada pelota, haciendo honor a la garra charrúa. Así se llegó al segundo alargue del torneo.
En la prórroga, la arenga del maestro Tabárez influyó en el ánimo de sus jugadores. Sobraba corazón pero faltaban piernas. Lo que no decayó fue el ruido de las vuvuzelas, con mayor intensidad cuando Ghana se acercaba al área celeste.
Lo mejor estuvo en el final: con la presión ghanesa que bajaba de las tribunas y contagiaba a los jugadores, el equipo fue y apretó. Y puso a Uruguay contra su arco. Tanto, que no lo ganó de milagro. La última jugada tuvo todo lo que se necesita para amar al fútbol: pasión, rebelión, espectacularidad, tensión. La mano de Suárez en la línea pareció sentenciar a los uruguayos. Pero el penal de Gyan no entró...
Tenía otra chance Ghana, pero no la aprovechó. El Loco Abreu picó una pelota para la historia. Y desató la locura. El festejo es enorme: no puede ser menos: ¡Uruguay semifinalista! Y los jugadores miran al cielo: “Gracias por tanto celeste”.
Bobo, el rey del Mundial es polaco
Entre todos los personajes que aparecen en las tribunas durante un Mundial hay uno que es el Rey. Se trata de Andrzej “Bobo” Bobowski, quien a sus 70 años se jacta de ser el hincha con más partidos en los Mundiales.
Su figura no pasa desapercibida. Ni por su tamaño ni por su vestuario. Y todos quieren esa foto para el recuerdo con Bobo. Es casi tan requerido como Xavi o Maradona.
Enseguida muestra su carta de presentación: nacido en Varsovia, Polonia, asistió a todos los mundiales desde Argentina 1978. Y antes de empezar Sudáfrica sumaba la friolera de haber asistido a 102 partidos mundialistas. Calcula estar en 24 partidos en este mundial. Cuenta su currículum de aficionado: vio en vivo al Matador en el 78, a Paolo en el 82, a Diego en el 86 y 90, Romario en el 94,Ronaldo en 2002 y a Zidane en el 98 y 2006. “Es un privilegio estar aquí en Sudáfrica”, completa. También fue a todas las Eurocopas desde Italia 1980. Un verdadero grande
En la FIFA existe el club de los 100 para los jugadores con más partidos internacionales. ¿Para cuándo el club de los 100 entre los hinchas? Su presidente no hay dudas, sería el Bobo.
Todavía no se sabe quién será el campeón de la Copa. Pero el Rey del Mundial es polaco.
2 jul 2010
Sorpresa mundial: Brasil afuera
El Mundial de las sorpresas dio la más grande en cuartos: Brasil se quedó afuera de la Copa. Holanda le dio vuelta el partido después de ir perdiendo 1-0 (gol de Robinho). Felipe Melo (en contra) y Sneijder cambiaron la historia en el segundo tiempo. Brasil, en el final, fue un equipo sin alma y se despidió tristemente.
Entrevista a Zamorano: "Los entrenadores no arriesgan"
Iván Zamorano juega como antes: potente, desequilibrante, con un cabezazo certero y demoledor. Hoy, en un pequeño partido con otras ex estrellas del fútbol mundial organizado por la fundación Fútbol Forever, lo demuestra en cada balón que le llega. Al finalizar, acepta la entrevista con El Diario de Hoy. Es hora de hablar de las estrellas del fútbol actual, que a su criterio, están un tanto apagadas.
“Hoy si puedo decir algo del Mundial, que es una Copa muy discreta en cuanto a propuestas, sobre todo en ofensiva –inicia el diálogo con EDH-. Les falta un poco más a los entrenadores arriesgar. Estoy orgulloso por los equipos sudamericanos que han sido grandes protagonistas de este Mundial, además de España y Alemania, que son los equipos que de una u otra manera son los equipos que me han llamado más la atención”.
Trabajando para la televisión mexicana y chilena, el otrora gran goleador merengue, analiza uno por uno a sus candidatos:
Argentina: “Tiene una propuesta netamente ofensiva, con delanteros que pueden definir en cualquier momento”.
Uruguay: “Exactamente lo mismo. El Maestro Tabárez le ha imprimido un plus especial al equipo uruguayo con dos hombres arriba como Forlán y Luis Suárez que te pueden liquidar en cualquier momento”.
Paraguay: “Tiene jugadores ofensivos muy importantes pero le falta el jugador de enganche que habilite a estos jugadores porque han marcado de verdad muy pocos goles”.
Brasil: “Contundente. Dunga les ha enseñado a jugar al fútbol, hoy se ve con claridad un equipo de fútbol, no sólo se divierten en la cancha sino que saben defender bien”.
España: “Es el fútbol que da gusto verlo. Cuando toca, de verdad es un arte. Y en ese sentido, yo pienso que va a ser un equipo que no va a ser fácil ganarle”.
Alemania: “Es uno de los equipos que más goles ha hecho, jugadores como Oezil, Klose y Podolski que hacen la diferencia”.
Zamorano hace la salvedad que este es el momento donde se ven los grandes equipos: “Ahora, a partir de los cuartos, vamos a ver de que están hecho todos esos equipos para conseguir cosas importantes”, indica.
Tampoco se olvida de su Chile: “Lo vi muy bien. Me siento contento y orgulloso por ese equipo. Todo el esfuerzo y el sacrificio que hicieron los muchachos y el buen juego que tuvieron me conmovieron”
¿Y El Salvador, Zamorano? ¿Lo invitaron de Fútbol Forever a conocer el país? “Sí, me invitaron, a ver si puedo ir este año. Con un poquito de suerte, creo que estaré por ahí”. Lo esperamos Bam Bam.
El partido de Fútbol Forever
Alrededor de la bandera “Fútbol Forever” El Salvador-Sudáfrica estuvieron grandes cracks de distintas épocas. Jugaron un mascón por la causa. Y estuvieron, entre otros, el Pibe Valderrama, Stoichkov, Zamorano, García Aspe, Hermosillo, Balboa y el inefable Bora Milutinovic.
La historia los espera
Cuestión de historia. Escribir una página de gloria en el deporte de ambos países se juega en el inédito partido de cuartos de final, esta noche (en el mediodía de El Salvador) en el Soccer City: por un lado, la Uruguay doble campeona del mundo pero que hace 40 años que no llega a una semifinal. Del otro, el equipo más simpático del campeonato, Ghana, que buscará ser el primer país africano en meterse entre los cuatro mejores del mundo en un Mundial. El que gane, será leyenda.
Ambos llegan con la moral por las nubes. Si los uruguayos están contentos, los ghaneses están felices. La Celeste ganó “el grupo de la muerte” y despachó, no sin dificultades, a los coreanos en octavos de final. Las Estrellas Negras dieron la gran nota, primero dejando fuera a Serbia y Australia en la primera ronda y luego a Estados Unidos, en octavos.
Uruguay ya está instalado en esta ciudad, la más grande de Sudáfrica. Hace dos días transformó la tranquilidad de Kimberley por el ruido y el tráfico de Johannesburgo y ayer conoció por primera vez el Soccer City. Sus jugadores pisaron el césped donde hoy van por la hazaña. Tienen un equipo equilibrado y un par de delanteros de lujo internacional: Suárez y Forlán. Habrá una baja sensible: Diego Godín, con problemas físicos. El resto está perfecto y confiado: la garra charrúa es capaz de todo.
Sudáfrica embanderada
Si había alguna duda sobre el sentimiento de los sudafricanos una vez eliminados los queribles Bafana Bafana, se diluyó con el enorme apoyo que tendrá Ghana en el Soccer City esta noche. El equipo que juega como vive, “cantando, bailando, riendo”, según sus propios jugadores, ha despertado la mayor de la simpatías entre el público local. Y, además, ha motivado una campaña pública para apoyar al único equipo africano en la competencia.
Johannesburgo amaneció ayer embanderada. Pero no de pabellones sudafricanos. No. Eran todas banderas ghanesas. Ni en Accra, su capital, se debe haber visto tanto colorido verde y amarillo. También estuvieron ayer en el Soccer City y hubo público para alentarlos. Las vuvuzelas esta noche sonarán tan fuertes como cuando jugaban los Bafana. A preparar los oídos.
En el aspecto futbolístico, suplieron con entereza la baja previa de su gran estrella, Michael Essien. Los ghaneses han demostrado tener mucha técnica y potencia física pero les falta llegada al área. Si lo hacen, son un equipo temible. Hoy no jugarán Mensah ni Ayew, piezas importantes.
Una cita con la historia, un encuentro con la gloria. El honor de escribir un capítulo trascendental del fútbol uruguayo o ghanés está en juego. ¿Se puede pedir algo más?
Diario de un voluntario
Leandro Colautti es argentino y tiene 26 años. El año pasado se inscribió en el sueño de participar del Mundial como voluntario, con alguna remota posibilidad de cumplir su sueño. Dicen que el que no prueba, no gana. Un pequeño detalle, junto a él se anotaron otros 70 mil jóvenes de todo el mundo. El cupo era de 15 mil para todo el torneo, pero también allí aparecía otro detalle: 14 mil debían ser africanos. Esperaba un milagro, casi.
Cuenta que le contestaban en diciembre y que sólo pedían dos requisitos: hablar en inglés y tener el pasaporte en regla. Pero pasó ese mes, empezó el nuevo año y… nada. Así, que cuando ya no había esperanzas, lo llamaron en febrero de la Embajada de Sudáfrica. Y hoy, aquí está, en el medio del centro de prensa con su chumpa de voluntario… Dicen que los milagros existen.
De las 15 áreas que tiene el voluntariado mundial (marketing, protocolo, servicios al espectador, entre otras), Colautti se anotó en la de prensa por una sencilla razón: es periodista en Argentina. Trabaja en radio provincia, donde pidió licencia por dos meses para vivir el mundial. Como él dice, “una experiencia vibrante”
¿Cómo es un día de un voluntario? Se divide según haya partido o no en la sala de prensa donde le toca estar. Colautti ya es un viejo conocido del Soccer City porque desde varios días antes de que inicie el mundial, ya estaba instalado aquí. Y esta enorme carpa, la más grande de todas las salas de prensa del Mundial es casi como su segunda casa. “En los días que no hay partidos sólo se trabaja 5 o 6 horas, pero aumenta a medida de que se acerca el juego. Un día antes, vienen los equipos a entrenar y dan conferencias de prensa, entonces se trabaja mucho más. Y el día del partido, no hay horario estipulado, estamos todo el día aquí”, dice con cansancio pero feliz.
Fútbol y periodismo
Su trabajo es bien variable. Desde tomar declaraciones en zona mixta para el sitio de la FIFA hasta solucionar inconvenientes técnicos. Desde repartir las estadísticas hasta moderar los pases y acomodar a los periodistas en sus lugares en el estadio, algo que a veces se convierte en una tarea titánica por los problemas que suelen presentar los colegas.. “Es un trabajo bien de prensa, hay que estar en todo”.
¿Y dónde viven los voluntarios? Los fueron repartiendo en distintas pensiones. Al argentino le tocó una en Windsor, a unos 15 kilómetros de Johannesburgo. “Funciona como una casa de estudiantes, con ciertos lujos”, cuenta. La comparte con otros voluntarios latinoamericanos, entre argentinos y mexicanos.
Lo que más le fascina, además de ser fanático del fútbol, es “la experiencia de estar en contacto con gente de todos los lugares del mundo, nunca imaginé conocer periodistas de El Salvador, por ejemplo. Y es divertido porque siempre te piden comentarios por jugadores de Argentina”.
Para los voluntarios, como Leandro, no fue fácil llegar aquí. Ellos se deben pagar el pasaje y la organización les da el alojamiento, transporte y comida, y unos pocos viáticos. “La cuestión aquí no es ganar plata, para nada”. Y dice que si hace cuentas, sale ganando porque se dio algunos lujos: ver gratis varios partidos, entre ellos el inaugural y también espera hacerlo en la final. “Si uno suma eso, es un montón de dinero”, cuenta.
Explica que por lo que vio él, todas las decisiones las toma el Comité Organizador y no la FIFA, para sorpresa de muchos. “La FIFA entrega el torneo y después evalúa. Su gente supervisa y da directivas pero no se mete en detalles. No están en la organización diaria sino para las grandes cosas”. Y también cuenta algo de la intimidad: “Uno, estando del lado de adentro, se da cuenta de un montón de cosas, cosas impensadas. Por ejemplo todo lo que se necesita para montar conferencias de prensa y estar en todos los detalles, que no falle nada, que no le falte ninguna estadística ni siquiera a los traductores. Cuando termina un partido, empieza el verdadero trabajo”, cuenta Coluatti.
Y allá va, a seguir repartiendo estadísticas de la FIFA, que inunda de papeles la sala de prensa. Colautti sigue con su rutina, la del diario de un voluntario.
Cuenta que le contestaban en diciembre y que sólo pedían dos requisitos: hablar en inglés y tener el pasaporte en regla. Pero pasó ese mes, empezó el nuevo año y… nada. Así, que cuando ya no había esperanzas, lo llamaron en febrero de la Embajada de Sudáfrica. Y hoy, aquí está, en el medio del centro de prensa con su chumpa de voluntario… Dicen que los milagros existen.
De las 15 áreas que tiene el voluntariado mundial (marketing, protocolo, servicios al espectador, entre otras), Colautti se anotó en la de prensa por una sencilla razón: es periodista en Argentina. Trabaja en radio provincia, donde pidió licencia por dos meses para vivir el mundial. Como él dice, “una experiencia vibrante”
¿Cómo es un día de un voluntario? Se divide según haya partido o no en la sala de prensa donde le toca estar. Colautti ya es un viejo conocido del Soccer City porque desde varios días antes de que inicie el mundial, ya estaba instalado aquí. Y esta enorme carpa, la más grande de todas las salas de prensa del Mundial es casi como su segunda casa. “En los días que no hay partidos sólo se trabaja 5 o 6 horas, pero aumenta a medida de que se acerca el juego. Un día antes, vienen los equipos a entrenar y dan conferencias de prensa, entonces se trabaja mucho más. Y el día del partido, no hay horario estipulado, estamos todo el día aquí”, dice con cansancio pero feliz.
Fútbol y periodismo
Su trabajo es bien variable. Desde tomar declaraciones en zona mixta para el sitio de la FIFA hasta solucionar inconvenientes técnicos. Desde repartir las estadísticas hasta moderar los pases y acomodar a los periodistas en sus lugares en el estadio, algo que a veces se convierte en una tarea titánica por los problemas que suelen presentar los colegas.. “Es un trabajo bien de prensa, hay que estar en todo”.
¿Y dónde viven los voluntarios? Los fueron repartiendo en distintas pensiones. Al argentino le tocó una en Windsor, a unos 15 kilómetros de Johannesburgo. “Funciona como una casa de estudiantes, con ciertos lujos”, cuenta. La comparte con otros voluntarios latinoamericanos, entre argentinos y mexicanos.
Lo que más le fascina, además de ser fanático del fútbol, es “la experiencia de estar en contacto con gente de todos los lugares del mundo, nunca imaginé conocer periodistas de El Salvador, por ejemplo. Y es divertido porque siempre te piden comentarios por jugadores de Argentina”.
Para los voluntarios, como Leandro, no fue fácil llegar aquí. Ellos se deben pagar el pasaje y la organización les da el alojamiento, transporte y comida, y unos pocos viáticos. “La cuestión aquí no es ganar plata, para nada”. Y dice que si hace cuentas, sale ganando porque se dio algunos lujos: ver gratis varios partidos, entre ellos el inaugural y también espera hacerlo en la final. “Si uno suma eso, es un montón de dinero”, cuenta.
Explica que por lo que vio él, todas las decisiones las toma el Comité Organizador y no la FIFA, para sorpresa de muchos. “La FIFA entrega el torneo y después evalúa. Su gente supervisa y da directivas pero no se mete en detalles. No están en la organización diaria sino para las grandes cosas”. Y también cuenta algo de la intimidad: “Uno, estando del lado de adentro, se da cuenta de un montón de cosas, cosas impensadas. Por ejemplo todo lo que se necesita para montar conferencias de prensa y estar en todos los detalles, que no falle nada, que no le falte ninguna estadística ni siquiera a los traductores. Cuando termina un partido, empieza el verdadero trabajo”, cuenta Coluatti.
Y allá va, a seguir repartiendo estadísticas de la FIFA, que inunda de papeles la sala de prensa. Colautti sigue con su rutina, la del diario de un voluntario.
Video, El Pibe Valderrama: "El Mundial es muy malo"
Clickeá en el título y mirá lo que nos dijo El Pibe
1 jul 2010
Video: Bam Bam Zamorano quiere ir a El Salvador
Zamorano analiza los equipos del Mundial y habla de El Salvador.
Video: una plática con Kluivert
Patrick Kluivert, ex del Barcelona y Holanda, habló con nosotros. Clickeá en el título y miralo.
Video: Salguero, contra los dirigentes salvadoreños: "Todos quieren ser presidente"
El dirigente de FIFA de Centroamérica critica con todo a los dirigentes del fútbol salvadoreño.
Tres históricos solitarios
Hay revuelo en el entrenamiento de los árbitros en Pretoria. La calma habitual de la escuela donde practican se ve interrumpida por la prensa. Es día de atención a los medios y hay más de 400 periodistas que quieren buscar explicaciones de los errores arbitrales que perjudicaron a Inglaterra y México.
Todos los árbitros (excepto Larrionda y Rossetti, los que cometieron los errores) estarán disponibles para hablar durante media hora a lo largo del campo de entreno. Y allí están los salvadoreños. Con su buena vibra, con sonrisas y bromistas. Pero se los ve solitarios, hablando entre ellos, sin ninguna cámara alrededor. Cuentan que en el primer día les pasó algo igual, pocos se acercaron a conversar con ellos. Y, se lo tomaron a broma. Hasta los otros árbitros les decían a los colegas periodistas: ‘Vayan y háganle notas’. Dicen que fue uno de los días más divertidos que vivieron en Sudáfrica.
“Al final, El Diario de Hoy los salvó hoy”, es el comentario entre risas. “Que bueno es ver una cara conocida por acá”, repiten, con tono jocoso. Aguilar, Torres y Zumba muestran su gran humor. No fueron designados como árbitro y asistentes principales, pero igual hicieron historia: fue la primera terna salvadoreña que participó en un Mundial. Y marchan con ventaja rumbo a Brasil 2014…
Todos los árbitros (excepto Larrionda y Rossetti, los que cometieron los errores) estarán disponibles para hablar durante media hora a lo largo del campo de entreno. Y allí están los salvadoreños. Con su buena vibra, con sonrisas y bromistas. Pero se los ve solitarios, hablando entre ellos, sin ninguna cámara alrededor. Cuentan que en el primer día les pasó algo igual, pocos se acercaron a conversar con ellos. Y, se lo tomaron a broma. Hasta los otros árbitros les decían a los colegas periodistas: ‘Vayan y háganle notas’. Dicen que fue uno de los días más divertidos que vivieron en Sudáfrica.
“Al final, El Diario de Hoy los salvó hoy”, es el comentario entre risas. “Que bueno es ver una cara conocida por acá”, repiten, con tono jocoso. Aguilar, Torres y Zumba muestran su gran humor. No fueron designados como árbitro y asistentes principales, pero igual hicieron historia: fue la primera terna salvadoreña que participó en un Mundial. Y marchan con ventaja rumbo a Brasil 2014…
Zumba y Torres, los lugartenientes
Juan Zumba y Francisco Torres completaron la terna arbitral salvadoreña en Sudáfrica. Ambos se dividieron los partidos y fueron quintos árbitros (posibilidad de reemplazar a los asistentes si se lesionan) en los juegos donde Joel Aguilar fue la cuarta autoridad. “Logramos el objetivo de estar en un Mundial y es nos llena de felicidad” dijo Juan Zumba, quien recordó lo que extraña a su esposa Yamileth Gómez, su hija Daiana y sus padres Juan y Dina, todos de Ahuachapán. “Esto fue un sueño hecho realidad, aprendimos mucho”, repitió William Torres.
Entrevista: Joel Aguilar y su "experiencia inigualable"
Joel Aguilar Chicas no para de sonreír. Está feliz en sus últimos momentos en Sudáfrica y no lo disimula. Es su primera experiencia en un Mundial de mayores y junto con sus asistentes, Juan Zumba y William Torres, cuenta que la disfrutó al máximo. Haber sido designado como terna suplente (al final no pitó ningún partido y fue cuarto árbitro en 6 juegos) no hace mella en lo más mínimo en su ánimo. Y tampoco conocer que fueron elegidos entre las 11 ternas que abandonan Sudáfrica antes de los cuartos de final. En la plática, amena y distendida, en la escuela de Pretoria, donde se entrenan todos los árbitros, se respira el ambiente del Mundial.
¿Cómo vivieron con tus asistentes esta experiencia mundialista?
La verdad es que desde que recibimos la designación, estuvimos muy contentos. Estar acá ha sido una magnífica experiencia, de crecimiento en la parte profesional y laboral. Y también en la parte humana. Uno aprende muchas cosas de las instructorías, de los compañeros. Esto le permite a uno tomar experiencia y estar preparado para otros eventos.
¿Tenían más expectativa en las designaciones?
El hecho de haber estado en mundiales juveniles, uno aprende a digerir eso. No se piensa, si voy a ir o no. Ellos saben buscar los árbitros idóneos. Uno si va, contento. Y si no, no pasa nada. Estar acá ya es ganancia.
¿Un Mundial es tal cual lo imaginabas?
Participé en otros seminarios y uno ya se familiariza con esto. Yo me imaginaba algo así en la parte técnica, en la parte de la concentración, en la parte de la convivencia. Obviamente ya en la parte de trabajo fue diferente, fue una experiencia nueva y agradable.
¿Dónde se realizó más hincapié en la parte técnica?
No es tanto donde se fortalece más porque todas las reglas son importantes. Sí se requiere un grado de concentración grande para hacer un trabajo planificado y en equipo.
¿Conocías Sudáfrica?
Sí, había estado hace un año.
¿Entonces viniste preparado para el frío?
Nooo, esto es demasiado helado (risas). La primera vez que vine, le comentaba a mis compañeros, el frío era tremendo. Y lo hemos vivido también durante el Mundial, días de mucho frío. En Italia-Paraguay, estaba de cuarto árbitro, y las manos las sentía inmovilizadas porque el frío era tremendo.
¿Qué sentimientos produce ser parte protagonista de un Mundial?
El primer juego que me tocó, Francia-Uruguay, estaba algo nervioso. Pero es normal. Era nuestra primera participación y uno no quiere que se le escape ningún detalle. Antes del juego, confieso que sentí un poquito de nervios. La experiencia ha sido grande porque uno ha estado con jugadores superprofesionales que se comportan como tal dentro y fuera de la cancha.
¿Regañaste al técnico francés Domenech en ese juego?
Sentí que era necesario poder llamarle la atención porque se estaba exaltando mucho y obviamente el acató la indicación.
¿Tuviste algún otro altercado con alguno de los protagonistas?
No, todo dentro de lo normal. Sin embargo, antes del juego se dieron situaciones en la que uno tiene que estar presto ante el equipamiento. Por ejemplo, un jugador de Nigeria quería entrar a jugar con un anillo, algo prohibido. Pero siempre acataron las indicaciones con profesionalidad.
¿Cómo es el clima en la intimidad de los árbitros?
Aquí somos una familia. La filosofía de FIFA es que todos no llevemos bien. Hay con quien tenemos más afinidad como Baldassi, Simon, Ruiz.
¿De ellos también se aprende cuando dirigen?
La experiencia de los que te he mencionado es grande. Y uno nota situaciones, que de repente uno dice ‘esto me lo guardo porque en algún momento lo puedo poner en práctica’. Ellos resuelven determinadas situaciones con facilidad.
¿Cómo viste los errores que perjudicaron a Inglaterra y México?
Es algo normal, jugadas que en el fútbol suceden. Nadie quiere fallar en una situación de esas, obviamente nos sirve tanto a nosotros, como al gremio para poder estar atentos ante situaciones que uno no espera. Son tan rápidas que nadie quiere fallar.
¿Se habló de esto en la intimidad de los árbitros?
No, no
¿Y se empezó a debatir el uso de tecnología?
La FIFA y la Internacional se encargan de analizar eso. Y si ellos no lo avalan, para nosotros no es necesario porque es parte de la vivencia del fútbol, de los buenos o malos comentarios. A título personal no me parece que haya mayor teconolgía.
También falló la televisión oficial al repetir las jugada polémicas en los estadios…
Es el diario vivir de los errores, de los árbitros, dirigentes, periodistas. Es una comidilla de indios donde todo el mundo quiere sacar provecho. Ahí se cometió un error, nadie le dio mayor realce a la situación. Y sin embargo, le dieron mucho mayor realce por eso. Es normal, no pasa nada. Pero sucede que el fútbol se vuelve muy pasional y eso hace que se digan cosas que no están dentro del margen en su momento.
¿Cómo ves el Munidal desde lo futbolístico?
Está difícil el juego de Alemania-Argentina. He visto muy fuerte a Alemania, Brasil que empieza a demostrar que empiezan de menos a más. Creo que son las más fuertes del torneo.
Ya se vuelve a El Salvador ¿Qué fue lo que más extrañó casi un mes en Sudáfrica?
La familia, la convivencia con los amigos, la comida.Pero uno se mentaliza que va a estar un número de días y debe disfrutarlos. Sabemos que es un privilegio estar aquí, pero de repente hace falta las pupusitas (risas).
Agilar Chicas explica la función que le tocó realizar en este Mundial.
¿De qué se encarga específicamente un cuarto árbitro?
Cuando uno llega al estadio, ver toda la parte administrativa. Mirar el terreno de juego, revisar balones, ver el programa de la hora regresiva, ir a los camerinos a revisar a los jugadores, hacer un chequeo de sus uniformes, colores, indicaciones de lo que no es permitido como joyas, las medias de un solo color. También hablar con los técnicos de que sólo una persona a la vez puede estar dando instrucciones. En el terreno de juego, tener el control en las bancas, ver que todo esté dentro de lo normal, que no haya protestas al equipo arbitral, ver situaciones en el terreno de juego que se le escapen al árbitro. Por ejemplo, si observo de repente una conducta violenta, le debo informar al árbitro por el intercomunicador. Obviamente, estar presto a las sustituciones y llevarle el control al árbitro para el tiempo que se va a recuperar.
La plática con el principal por el intercomunicador, ¿es fluida o lo hacen en determinados momentos?
Depende, cada árbitro planifica diferente. Algunos piden que cada quince minutos hagan un recuento de lo que está sucediendo, informar cuantas faltas para dar el tiempo adicionado, etc. Otros, no.
¿Y cómo te entendías por ejemplo, con la terna japonesa?
En inglés o en español. Pero ellos se comunicaban en su lengua y yo estaba “¿cómo?, ¿qué están diciendo?” (risas). Pero la mayoría siempre habla en inglés y es el idioma que más se usa.
¿Cómo vivieron con tus asistentes esta experiencia mundialista?
La verdad es que desde que recibimos la designación, estuvimos muy contentos. Estar acá ha sido una magnífica experiencia, de crecimiento en la parte profesional y laboral. Y también en la parte humana. Uno aprende muchas cosas de las instructorías, de los compañeros. Esto le permite a uno tomar experiencia y estar preparado para otros eventos.
¿Tenían más expectativa en las designaciones?
El hecho de haber estado en mundiales juveniles, uno aprende a digerir eso. No se piensa, si voy a ir o no. Ellos saben buscar los árbitros idóneos. Uno si va, contento. Y si no, no pasa nada. Estar acá ya es ganancia.
¿Un Mundial es tal cual lo imaginabas?
Participé en otros seminarios y uno ya se familiariza con esto. Yo me imaginaba algo así en la parte técnica, en la parte de la concentración, en la parte de la convivencia. Obviamente ya en la parte de trabajo fue diferente, fue una experiencia nueva y agradable.
¿Dónde se realizó más hincapié en la parte técnica?
No es tanto donde se fortalece más porque todas las reglas son importantes. Sí se requiere un grado de concentración grande para hacer un trabajo planificado y en equipo.
¿Conocías Sudáfrica?
Sí, había estado hace un año.
¿Entonces viniste preparado para el frío?
Nooo, esto es demasiado helado (risas). La primera vez que vine, le comentaba a mis compañeros, el frío era tremendo. Y lo hemos vivido también durante el Mundial, días de mucho frío. En Italia-Paraguay, estaba de cuarto árbitro, y las manos las sentía inmovilizadas porque el frío era tremendo.
¿Qué sentimientos produce ser parte protagonista de un Mundial?
El primer juego que me tocó, Francia-Uruguay, estaba algo nervioso. Pero es normal. Era nuestra primera participación y uno no quiere que se le escape ningún detalle. Antes del juego, confieso que sentí un poquito de nervios. La experiencia ha sido grande porque uno ha estado con jugadores superprofesionales que se comportan como tal dentro y fuera de la cancha.
¿Regañaste al técnico francés Domenech en ese juego?
Sentí que era necesario poder llamarle la atención porque se estaba exaltando mucho y obviamente el acató la indicación.
¿Tuviste algún otro altercado con alguno de los protagonistas?
No, todo dentro de lo normal. Sin embargo, antes del juego se dieron situaciones en la que uno tiene que estar presto ante el equipamiento. Por ejemplo, un jugador de Nigeria quería entrar a jugar con un anillo, algo prohibido. Pero siempre acataron las indicaciones con profesionalidad.
¿Cómo es el clima en la intimidad de los árbitros?
Aquí somos una familia. La filosofía de FIFA es que todos no llevemos bien. Hay con quien tenemos más afinidad como Baldassi, Simon, Ruiz.
¿De ellos también se aprende cuando dirigen?
La experiencia de los que te he mencionado es grande. Y uno nota situaciones, que de repente uno dice ‘esto me lo guardo porque en algún momento lo puedo poner en práctica’. Ellos resuelven determinadas situaciones con facilidad.
¿Cómo viste los errores que perjudicaron a Inglaterra y México?
Es algo normal, jugadas que en el fútbol suceden. Nadie quiere fallar en una situación de esas, obviamente nos sirve tanto a nosotros, como al gremio para poder estar atentos ante situaciones que uno no espera. Son tan rápidas que nadie quiere fallar.
¿Se habló de esto en la intimidad de los árbitros?
No, no
¿Y se empezó a debatir el uso de tecnología?
La FIFA y la Internacional se encargan de analizar eso. Y si ellos no lo avalan, para nosotros no es necesario porque es parte de la vivencia del fútbol, de los buenos o malos comentarios. A título personal no me parece que haya mayor teconolgía.
También falló la televisión oficial al repetir las jugada polémicas en los estadios…
Es el diario vivir de los errores, de los árbitros, dirigentes, periodistas. Es una comidilla de indios donde todo el mundo quiere sacar provecho. Ahí se cometió un error, nadie le dio mayor realce a la situación. Y sin embargo, le dieron mucho mayor realce por eso. Es normal, no pasa nada. Pero sucede que el fútbol se vuelve muy pasional y eso hace que se digan cosas que no están dentro del margen en su momento.
¿Cómo ves el Munidal desde lo futbolístico?
Está difícil el juego de Alemania-Argentina. He visto muy fuerte a Alemania, Brasil que empieza a demostrar que empiezan de menos a más. Creo que son las más fuertes del torneo.
Ya se vuelve a El Salvador ¿Qué fue lo que más extrañó casi un mes en Sudáfrica?
La familia, la convivencia con los amigos, la comida.Pero uno se mentaliza que va a estar un número de días y debe disfrutarlos. Sabemos que es un privilegio estar aquí, pero de repente hace falta las pupusitas (risas).
Agilar Chicas explica la función que le tocó realizar en este Mundial.
¿De qué se encarga específicamente un cuarto árbitro?
Cuando uno llega al estadio, ver toda la parte administrativa. Mirar el terreno de juego, revisar balones, ver el programa de la hora regresiva, ir a los camerinos a revisar a los jugadores, hacer un chequeo de sus uniformes, colores, indicaciones de lo que no es permitido como joyas, las medias de un solo color. También hablar con los técnicos de que sólo una persona a la vez puede estar dando instrucciones. En el terreno de juego, tener el control en las bancas, ver que todo esté dentro de lo normal, que no haya protestas al equipo arbitral, ver situaciones en el terreno de juego que se le escapen al árbitro. Por ejemplo, si observo de repente una conducta violenta, le debo informar al árbitro por el intercomunicador. Obviamente, estar presto a las sustituciones y llevarle el control al árbitro para el tiempo que se va a recuperar.
La plática con el principal por el intercomunicador, ¿es fluida o lo hacen en determinados momentos?
Depende, cada árbitro planifica diferente. Algunos piden que cada quince minutos hagan un recuento de lo que está sucediendo, informar cuantas faltas para dar el tiempo adicionado, etc. Otros, no.
¿Y cómo te entendías por ejemplo, con la terna japonesa?
En inglés o en español. Pero ellos se comunicaban en su lengua y yo estaba “¿cómo?, ¿qué están diciendo?” (risas). Pero la mayoría siempre habla en inglés y es el idioma que más se usa.
La lógica de las vuvuzelas
La lógica de las vuvuzelas es no tener lógica. Por eso suenan en todo momento, en todos los estadios. Lejos de los gritos del público del fútbol, que generalmente aumentan a medida de que crece el peligro ante los arcos, en el caso de las trompetas sudafricanas nada tiene que ver con esto. No hay razón natural para que suenen más o menos fuertes.
Sus sonidos aumentan en cualquier momento: cuando hacen un lateral, cuando hay un saque de arco, cuando el árbitro cobra un “offside”, cuando la pelota pega en el travesaño, cuando termina el partido. Y también suenan, obviamente, en los goles. Es realmente divertido cuando se hacen pequeñas melodías que sigue todo el estadio.
Sin embargo, a través del recorrido por los distintos escenarios del Mundial, se puede certificar que hay dos momentos, inexplicables, en los que suenan más fuerte que en todos los demás y en el que los sudafricanos se ponen de acuerdo para soplar las trompetas más famosas del momento: cuando anuncian la cantidad de público que hay en cada estadio y cuando se anuncian los minutos del tiempo extra.
No hay que volverse loco preguntando. Ni buscarle razones. Este enviado ya lo hizo. Y la única respuesta es que no hay lógica.
Sus sonidos aumentan en cualquier momento: cuando hacen un lateral, cuando hay un saque de arco, cuando el árbitro cobra un “offside”, cuando la pelota pega en el travesaño, cuando termina el partido. Y también suenan, obviamente, en los goles. Es realmente divertido cuando se hacen pequeñas melodías que sigue todo el estadio.
Sin embargo, a través del recorrido por los distintos escenarios del Mundial, se puede certificar que hay dos momentos, inexplicables, en los que suenan más fuerte que en todos los demás y en el que los sudafricanos se ponen de acuerdo para soplar las trompetas más famosas del momento: cuando anuncian la cantidad de público que hay en cada estadio y cuando se anuncian los minutos del tiempo extra.
No hay que volverse loco preguntando. Ni buscarle razones. Este enviado ya lo hizo. Y la única respuesta es que no hay lógica.
30 jun 2010
La onda Samurai
Guaraní histórico
Cómo no festejar así enloquecido como “Tacuara” Cardozo, autor del último penal. Cómo no llorar como el “Tata” Martino, creador de este milagroso Paraguay. Cómo no saltar como locos como esos hinchas desbordantes de emoción en las plateas. Los guaraníes se metieron por primera vez en su historia en cuartos de final de un Mundial. Sólo así se explica tanto festejo. Afuera quedaron los japoneses de la manera más despiadada: en la definición por penales.
Era un partido, que antes de empezar, se sabía especial: Ni Japón ni Paraguay habían jugado nunca unos cuartos de final. El premio para el ganador era demasiado tentador. Y quizá por eso fue así el juego: nervioso, trabado, luchado, peleado. Casi siempre en la mitad del campo. Se jugó mucho con el corazón y poco con la razón. El resultado fue lógico a lo largo de los 120 minutos: 0-0.
La iniciativa la tomaron los sudamericanos y los Samurais empezaron agazapados, esperando dar el golpe en su momento, como en todo el campeonato. Su fortaleza es la velocidad y ese talento de pelo pintado llamado Honda…
En los primeros 20 minutos no pasó nada. Absolutamente. Paraguay manejó el balón pero en mitad de cancha vía Ortigoza y Riveros pero ni pisó el área. Japón, deslucido, apostaba a un pelotazo. Nada… Pero en dos minutos, se despertó el partido y se acabaron los bostezos en las tribunas del Loftus de Pretoria. Primero Lucas Barrios hizo un dribbling de su sello dentro del área y el portero Kawashima le sacó el gol. Después fue Matsui quien probó en el otro arco y su pelota se estrelló en el travesaño.
De a poquito y en silencio, casi desapercibido, Japón fue adelantando sus líneas. La referencia siempre fue Honda. Es como si los ataques nipones no valieran si la pelota no pasara por él. A veces, pecó de egoísta. Como cuando hilvanaron la mejor jugada asiática y no le cedió el pase a un solitario Okubo. El gol, cada vez más lejos.
Al estilo Bielsa
Paraguay sintió la presión y en el segundo tiempo salió decidido a llevarse la victoria. Benítez se demoró en un remate y Riveros se lo perdió de cabeza. Síntomas de que los albirrojos buscaban evitar alargue y penales. El DT Martino se decidió a mandar a la cancha a Haedo Valdez, tercer delantero junto a Barrios y Santa Cruz... El técnico argentino de Paraguay, apodado el “Tata”, fue discípulo de Bielsa y así lo demuestra: en cada paso, en cada táctica, en cada cambio.
Por el lado de Japón, Honda se quedó sin gasolina pero Kengo Nakamura entró inspirado y revolucionó el mediocampo. Aunque las situaciones de riesgo, siguieron escaseando…
Tanto que la prórroga pareció de otro partido, por lo menos en los primeros minutos, cuando hubo más chances que en los 90’ precedentes. Se lo perdieron Nakamura, en un arco y Barreto y Barrios, en el otro. Pero después se acordaron que estaban jugando unos octavos y volvieron a imponerse las defensas sólidas y el fútbol de marca. Todo listo para los penales.
Allí, en esa instancia, se falló apenas uno y por poquito. Pero es suficiente. El remate de Komano dio en el travesaño y se fue afuera. Fue el único penal que se erró. Y después llegó la sangre fría, helada, de “Tacuara” Cardozo que pateó el último penal como si estuviera en el patio de su casa. ¡Guaraní histórico!
El mundial se quedó sin asiáticos. Será cosa de europeos o sudamericanos. Y con un invitado estreno en los cuartos: esta Paraguay sólida, dura y férrea y que ahora, vaya ironía, festeja con lágrimas.
Era un partido, que antes de empezar, se sabía especial: Ni Japón ni Paraguay habían jugado nunca unos cuartos de final. El premio para el ganador era demasiado tentador. Y quizá por eso fue así el juego: nervioso, trabado, luchado, peleado. Casi siempre en la mitad del campo. Se jugó mucho con el corazón y poco con la razón. El resultado fue lógico a lo largo de los 120 minutos: 0-0.
La iniciativa la tomaron los sudamericanos y los Samurais empezaron agazapados, esperando dar el golpe en su momento, como en todo el campeonato. Su fortaleza es la velocidad y ese talento de pelo pintado llamado Honda…
En los primeros 20 minutos no pasó nada. Absolutamente. Paraguay manejó el balón pero en mitad de cancha vía Ortigoza y Riveros pero ni pisó el área. Japón, deslucido, apostaba a un pelotazo. Nada… Pero en dos minutos, se despertó el partido y se acabaron los bostezos en las tribunas del Loftus de Pretoria. Primero Lucas Barrios hizo un dribbling de su sello dentro del área y el portero Kawashima le sacó el gol. Después fue Matsui quien probó en el otro arco y su pelota se estrelló en el travesaño.
De a poquito y en silencio, casi desapercibido, Japón fue adelantando sus líneas. La referencia siempre fue Honda. Es como si los ataques nipones no valieran si la pelota no pasara por él. A veces, pecó de egoísta. Como cuando hilvanaron la mejor jugada asiática y no le cedió el pase a un solitario Okubo. El gol, cada vez más lejos.
Al estilo Bielsa
Paraguay sintió la presión y en el segundo tiempo salió decidido a llevarse la victoria. Benítez se demoró en un remate y Riveros se lo perdió de cabeza. Síntomas de que los albirrojos buscaban evitar alargue y penales. El DT Martino se decidió a mandar a la cancha a Haedo Valdez, tercer delantero junto a Barrios y Santa Cruz... El técnico argentino de Paraguay, apodado el “Tata”, fue discípulo de Bielsa y así lo demuestra: en cada paso, en cada táctica, en cada cambio.
Por el lado de Japón, Honda se quedó sin gasolina pero Kengo Nakamura entró inspirado y revolucionó el mediocampo. Aunque las situaciones de riesgo, siguieron escaseando…
Tanto que la prórroga pareció de otro partido, por lo menos en los primeros minutos, cuando hubo más chances que en los 90’ precedentes. Se lo perdieron Nakamura, en un arco y Barreto y Barrios, en el otro. Pero después se acordaron que estaban jugando unos octavos y volvieron a imponerse las defensas sólidas y el fútbol de marca. Todo listo para los penales.
Allí, en esa instancia, se falló apenas uno y por poquito. Pero es suficiente. El remate de Komano dio en el travesaño y se fue afuera. Fue el único penal que se erró. Y después llegó la sangre fría, helada, de “Tacuara” Cardozo que pateó el último penal como si estuviera en el patio de su casa. ¡Guaraní histórico!
El mundial se quedó sin asiáticos. Será cosa de europeos o sudamericanos. Y con un invitado estreno en los cuartos: esta Paraguay sólida, dura y férrea y que ahora, vaya ironía, festeja con lágrimas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




